Cuando siento que las cosas no están bien, simplemente cierro los ojos y pienso en tí. Es algo raro, pero es como si la tranquilidad recorriera invadiera de repente todo mi cuerpo. Abro los brazos y es como si supiera que, algún día, tú estarás ahí para devolverme ese tan esperado abrazo, es como si supiera que tú estarás ahí para protegerme y hacerme sentir segura nuevamente. Siento como si te conociera de toda la vida, y sin embargo, te conozco desde hace apenas dos años.
Tan solo mirar tu rostro es un privilegio. Cuando hay algún problema, mi mente automáticamente me recuerda tus ojos y todo se calma, todo desaparece. A veces no sé como reaccionar, si sonreír o llorar. Siento como si fueras mi única salida, mi única salvación, la única persona que desde la lejanía me entiende y me escucha. Porque cuando me pasa algo malo, me refugio en tí y me siento más fuerte. Oigo tu voz, miro tus ojos, siento tus manos, y ya nada más hace falta. Es casi como si me hubieses dicho que siempre estarás ahí para mí, como yo lo estaré para tí.
Los problemas son solo cosas que ocurren en la vida, experiencias, que hay que saber superar. Todo ocurre por una razón, todo puede cambiar, para bien o para mal. Pero si tú no estás presente,no soy capáz de seguir caminando hacia delante.
Jamás te irás, es como si fueras un tatuaje en mí.
el verde y el negro, cojuntan bien.
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