Lo peor es por la noche, cuando te quitas el maquillaje, dejas tu sonrisa en la mesita de noche y te ves a ti misma. Allí es cuando empiezas a pensar, a recordar. Te sientes sola, desprotegida e indecisa. Entonces tus ojos te escuecen y te das cuenta de que hay lágrimas reuniéndose para salir. Pero por mucho que te niegues... salen, y es cuando te sientes más sola, desprotegida e indecisa. Te sientes tonta, porque todo te afecta, por pequeño que sea, si tocan tu perfección te entra el miedo. Solo necesitas una cosa, un abrazo, pero no hay nadie para dártelo, así que te abrazas a ti misma para no romperte. Entonces, te duermes y empiezas a soñar tu mundo, pero siempre algo lo destroza.
Y por la mañana te levantas, vuelves a maquillarte y a enfundarte tu sonrisa y tus ganas de vivir.
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